Chile pasa por tiempos en los que la política está cada vez peor vista. La mayoría piensa que la forma de gobierno actual es cualquier cosa menos democracia, los que ocupan la silla de líderes son mal evaluados por los mismos que los pusieron en ese sitial (cuando corresponda, sin contar a fácticos), y la gente pierde a cada día la facultad de soñar con un mejor mañana, pues hay que concentrarse en tapar los baches del hoy.
Ante tal escenario, surgió hace algunas semanas una alternativa que, en el caso de ejecutarse, ayudaría un poquito a un país con mayor igualdad de condiciones: la inscripción automática en los registros electorales, conjuntamente con la posibilidad de una votación voluntaria. Esta medida podría ampliar el espectro de votantes en 3.800.000 más, para llegar a la friolera de 11.910.268, sólo para las elecciones de este año.
La iniciativa ya había sido votada favorablemente por el senado, y todo iba viento en popa. Pero pasó lo que pasa siempre con la política en nuestro país: manos negras e intereses personales hicieron mella en el avance de la iniciativa, y ciertos personeros de la Concertación echaron para atrás la votación, disque argumentando una necesidad de más tiempo para analizar la medida. Y tanto el Gobierno como la Alianza saltaron contra ellos, el Ejecutivo haciendo presión y la derecha criticando, al punto que se votó favorablemente para volver a la Cámara de Diputados para su trámite final (esto pasó hace no poco, así que si me equivoco, corríjanme... por favor).
Dicho de esta forma podría hasta sonar como un triunfo, como que algo bueno se hizo. Pero si se hila ni siquiera tan fino, las tres posturas egoístas y preocupadas sólo de intereses personales saltan a la vista:
- Las razones de la Concertación no son tal. Pasa que la mayoría de las personas no inscritas en los registros electorales gustan de Piñera. Por lo que, de aprobarse la medida para las elecciones de este año, serían muchos votos perdidos para ellos.
- De ahí sale una de las dos posturas de la derecha: el ganar votos para su candidato. La otra es que simplemente quieren hacer ver la medida como facturada por ellos, como su proyecto estrella. Lo cual es lo mismo que quiere...
- El Gobierno! Como tienen las de ganar sobre la derecha, tienen todo el poder para hacer presión (y la hicieron) a favor de la iniciativa. No tan solo para querer ser recordados como los precursores de la inscripción automática y el voto voluntario, sino para sacarse el cacho de una vez por todas.
Esto, para peor, está lejos de terminarse. Ninguno de los posibles prospectos para ocupar el sillón presidencial llena las expectativas de la gente. Aunque en realidad sí hay uno, pero el sólo hecho de pensar que pudiera acceder al trono del despotismo ilustrado disfrazado de democracia que impera en Chile me pone la piel de punta. Pues ahí sí que dejaremos de ser un país, para pasar a ser una empresa.
Quizá todo esto pueda sonar muy pesimista y parcial, como si estuviera eligiendo un bando. Si es así... TIENEN TODA LA RAZÓN!!!!! Puedo decir que tengo cada vez mi postura más clara, y mi lado elegido con cada vez más convicción. Me aburrí de intentar quedar bien con todos, los tiempos no están para eso.
Esa es mi visión. Pesimista y sesgada, pero mía.















